4. El abismo
Me pego a la puerta. La habitación casi no tiene suelo. Parece de película de miedo. Hay una liana, una soga, que parece a punto de romperse.
"Cariño, como te gusta tanto el gimnasio tienes 60 segundos para hacer de mi tarzana y pasar a la otra parte, De lo contrario, no sé qué será de ti".
Qué gracioso. Y no sé cómo se permite esta casa, posada, edificio. Parece la mala broma de estudiantes, pero jugando me la vida.
La liana. Parece que se va a romper. Me la juego. Estoy en un piso, y a saber qué hay debajo. Quizás solo me haga unas heridas.
Salto.
A muerte.
Y cruzo. Casi no llego. Tengo que subir escalando, el salto ha sido lo que ha sido. Y la soga se ha desprendido. Pero he llegado.
Sólo un camino horizontal.
Una puerta.
Un botón.
Es un ascensor.
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